Álbum Ilustrado: Definición, Tipos y Propuestas Didácticas para Primaria

Álbum Ilustrado: Definición y Características

El álbum ilustrado es un tipo de texto propio de la Literatura Infantil que ha conseguido un enorme auge. Se trata de un tipo de libro ilustrado donde la imagen es imprescindible para la comprensión del mensaje.

Una definición apropiada (dentro de las muchas que hay) sería la siguiente: el álbum ilustrado es un tipo de libro en el que la historia se cuenta combinando texto e imágenes de forma complementaria. Tiene carácter literario (narrativo o lírico) y artístico dado que la ilustración es fundamental hasta tal punto que, incluso puede carecer de texto y utilizar solo imágenes para contar una historia.

Diferencias Clave: Libro de Imágenes, Libro Ilustrado y Álbum Ilustrado

Partimos de que el álbum ilustrado es aquella obra en la que las imágenes tienen un papel fundamental, están secuenciadas y forman un conjunto comunicativo. La diferencia esencial con relación al “libro de imágenes” es que el álbum cuenta una historia y no así el libro de imágenes. Por otra parte, la diferencia con el libro (o cuento) ilustrado es que, en este, es el texto el que lleva el peso de la función narrativa y las imágenes solo apoyan o ilustran lo que va relatando el texto, del que tienen dependencia. En cambio, el álbum ilustrado se concibe como una unidad, una totalidad, en el que todas sus partes se integran en una secuencia de relaciones de interdependencia de modo que texto e imagen colaboran para alcanzar un determinado significado. Tres conceptos cercanos, pero que se deben diferenciar claramente: libro de imágenes, libro ilustrado y álbum ilustrado.

La Relación Imagen/Palabra en el Álbum Ilustrado

Lo que nos interesa para el álbum ilustrado desde el planteamiento literario es esa especial relación imagen/palabra que produce una nueva estructura narrativa. Un ejemplo sería el del álbum *La mosca* de Gusti.

En el álbum ilustrado, pues, las ilustraciones van más allá de la representación: pueden corroborar, ampliar o contradecir la información verbal. Ello implica que el autor tiene que comprender y aprovechar las potencialidades del texto o de la imagen, buscando la supresión de redundancias innecesarias y el justo equilibrio entre lo que aporta cada medio de expresión, y que el lector debe construir la interpretación sobre la identificación de las interacciones entre ambos códigos.

Tipos de Relación Imagen/Palabra

  • Representación. La imagen solo representa el texto y, por tanto, no resulta imprescindible para la comprensión de la lectura. Cuando desempeñan la función de representación, las imágenes acompañan y enriquecen el significado literal, pero son independientes del texto y, por tanto, prescindibles. Es el caso de *¿Quién compra un rinoceronte?* cuyas imágenes permiten al lector concretar visualmente las sorprendentes funciones que el autor propone para el rinoceronte (ser un perchero para abrigos y sombreros, por ejemplo) aunque podría imaginarlas sin recurrir a ellas.
  • Sustitución. La imagen aporta la información en lugar del texto. El texto es reemplazado por la imagen. Así en *No es una caja*, solo viendo las ilustraciones se puede entender por qué dice el protagonista que no lo es.
  • Contextualización. La imagen aporta el contexto, esto es, las circunstancias en las que se desarrolla la acción textualizada. Por ejemplo, En *el bosque*, el autor utiliza imágenes en blanco y negro para crear un ambiente que empuja al lector a temer unas circunstancias similares a las de Caperucita Roja, Ricitos de Oro o Hansel y Gretel y, por tanto, a aumentar la sorpresa que produce el desenlace positivo.
  • Complementación. La imagen aporta información que complementa el texto ampliándolo. Dicho de otro modo, cuando la imagen aporta información que amplía el texto, se produce una relación de complementación. Así ocurre, por ejemplo, en *Voces en el parque*, en el que la ilustración de un personaje con vestimenta un tanto desaliñada lleva al lector a inferir que es a quien la madre de una de las protagonistas se está refiriendo cuando en la página siguiente dice que últimamente en el parque hay unos tipos espantosos.
  • Contradicción. La imagen aporta información que contradice el texto. Se usa la imagen para refutar el significado del texto, lo que genera relaciones de contradicción que ayudan a construir el sentido de la lectura. Así, por ejemplo, en *Yo quiero mi gorro*, la ilustración del conejo portando un gorro rojo desmiente lo que le dice al oso que está buscando ese gorro y ello permite crear un ambiente de complicidad con los lectores que sí perciben la contradicción y ganan protagonismo en el diálogo con el texto.
  • Polifonía. Las imágenes desarrollan otra línea narrativa. Por ejemplo, en *El muro en mitad del libro*, las ilustraciones de las páginas a la izquierda cuentan una segunda historia paralela a la narrada por las ilustraciones de la derecha de la que se termina concluyendo que el espacio que hay tras el muro, que desde el texto se deduce peligroso, es mucho más seguro que el que queda antes.

Propuestas Didácticas para Trabajar con el Álbum Ilustrado en Primaria

El álbum ilustrado se puede trabajar desde edades muy tempranas y se ha convertido en un referente para iniciar a los niños en la literatura. Algunas propuestas didácticas para trabajar este tipo de texto son las siguientes:

  1. El narrador mudo. Consiste en cubrir el texto del libro antes de que sea leído, y ver o hacer ver con detenimiento las ilustraciones. Se trata de narrar la historia únicamente a partir de lo que se ve en las ilustraciones.

    Es importante hacer este ejercicio entre varios alumnos, si la edad lo permite, cada participante escribe su texto para luego compararlos. Si no lo escriben, simplemente se cuenta y se analizaría cómo se sustenta cada una de las historias.

  2. El narrador ciego. Ejercicio paralelo (o contrario) al anterior. Se trata de narrar el texto sin dejar ver las ilustraciones y permitir que el niño imagine/dibuje sus propias ilustraciones, para compararlas posteriormente. Es una manera de comprender que la visualización del ilustrador no es la única.

  3. El relato corto. Una ilustración tiene bastantes elementos narrativos “congelados”. El ejercicio consiste en tomar una ilustración y ver en ella qué elementos hay (la relación entre los personajes, la hora del día, el entorno, la época, la mirada de los personajes, cómo se miran o cómo establecen contacto visual con el lector -o no-, etc.) y descongelarlos, es decir, imaginar o relatar qué pasaba antes o después.

  4. Secuenciación de imágenes.

    Se propone fotocopiar las ilustraciones del libro y mezclarlas. Observarlas y ponerlas en el orden que uno considere para que cuenten una historia. No es importante si ese orden es idéntico al del libro, lo importante es que el ordenamiento tenga coherencia, fijándose en los elementos narrativos de las ilustraciones.

  5. Y la historia continúa. Se propone a los lectores que la historia no termine donde acaba el libro y que ellos deben proponer el verdadero final (o alargarlo) con otra ilustración.

  6. Herramienta para la enseñanza de la comprensión lectora. Un conjunto de estudios ha evidenciado que, ya en Educación Infantil, la lectura compartida de álbumes ilustrados tiene un efecto positivo sobre la comprensión inferencial y se ha demostrado que los álbumes ilustrados más complejos proporcionan a los docentes de esta etapa más oportunidades para la mediación de inferencias que los álbumes ilustrados más simples. El docente, por lo tanto, debe intervenir como mediador ayudando a los aprendices a observar, interpretar y deducir el mensaje del autor a partir de la conjunción de los elementos verbales y no verbales. Si al tiempo que lee en voz alta mientras muestra las imágenes, explica cómo pone en marcha estrategias para comprender las relaciones imagen-texto, facilitará el acceso al significado al lector inexperto, aunque todavía no sepa descodificar o le cueste hacerlo.

La lectura del álbum ilustrado exige que el lector aprenda a manejar la sinergia que se crea entre los dos códigos, verbal y no verbal, que lo conforman. Por su parte, aprender estrategias de comprensión lectora es aprender a:

  • Movilizar los conocimientos previos
  • Formular hipótesis
  • Realizar inferencias
  • Autorregularse
  • Recapitular

Por ejemplo: la elipsis entre una ilustración y la que le sigue (proceso habitual en el cómic y en álbumes ilustrados) implica un procedimiento de inferencia que debe realizar el receptor. Esas elipsis y las anticipaciones que, a veces, aparecen en las imágenes exigen la colaboración activa del lector en la construcción del significado. Como el alumnado de Educación Infantil y Educación Primaria no es un alumnado experto, hay que mostrar cómo hacer (con técnicas como el modelado y andamiaje, fundamentalmente).